Góngora ha destacado que “LQA es ejemplo de agricultura limpia, sostenible, ecointeligente y de precisión, así como por el uso de técnicas de resiliencia ecológica y agroeconomía circular (upcycling)”

Cuenta con 10 ha en producción ecológica en 4 naves; un cinturón de biodiversidad con 22 especies de plantas mediterráneas; fabricación propia de compost de lombriz; y envasado directo en la caja del cliente

Algunas curiosidades de la finca pasan por las pinturas del artista ejidense Nauni, que decoran el camino a los invernaderos, y la próxima apertura de un hotel de turismo de naturaleza

El alcalde de El Ejido, Francisco Góngora, y el concejal de Agricultura, Francisco Pérez, han visitado la finca de LQA Thinking Organic, que cuenta con 11 hectáreas y 10 ha en producción ecológica en cuatro naves. José Manuel Escobar, director ejecutivo de la empresa, ha mostrado el trabajo que están desarrollando y el modelo de producción que quieren reivindicar, “una agricultura sostenible al objeto de optimizar nuestra huella ecológica y ambiental”. Del mismo modo les enseñó el Hotel Agro-Ecológico para el turismo de naturaleza que abrirá sus puertas en breve”.

Góngora ha destacado que “LQA Thinking Organic es un modelo de buenas prácticas, en cuanto a sostenibilidad y a agricultura ecológica, limpia, sostenible, ecointeligente y de precisión, así como por el uso de técnicas de resiliencia ecológica y agroeconomía circular (upcycling)”.

LQA está rodeada de un cinturón de biodiversidad tanto en el exterior como en el interior. Un total de 22 especies de plantas mediterráneas, como la Santolina, la Lobularia, el Eneldo, la Ruda, el Tomillo o el Romero facilitan la instalación de sírfidos, mosca tigre, crisopas, abejas y demás fauna auxiliar, que ayudan a que siempre se disponga de cierta población entre un cultivo y otro. Además, disponen de sus propios ‘hoteles de insectos’.

Dentro de los invernaderos, entre banda y banda de este a oeste, destaca otro cinturón de biodiversidad, lo que genera más depredadores de mosca blanca, pulgón…con la particularidad de que, al estar sombreado, baja la temperatura del invernadero y genera mayor beneficio a corto plazo frente a las plagas. De norte a sur, dispuestas estratégicamente, se encuentran macetas de Lobularia en lo alto, que ayudan a los sírfidos a instalarse.

Una particularidad de LQA es que envasan los calabacines en función de su longitud y directamente en la caja del cliente, de esta manera se reduce el tiempo de recepción del producto al destino, confiriéndole una vida útil tres veces más que el resto de los proveedores. Los restos de las cosechas, sobre todo con las flores, se echan en una compostera y producen ellos mismos el compost de lombriz. Un gran ejemplo de economía circular, ya que de allí obtienen el humus con el que abonarán sus cultivos. Utilizan el sistema de «Tea-bag», qué consiste meter sacos llenos de compost de lombriz en bidones de agua durante 48-72 horas macerando. El resultado son ácidos húmicos muy concentrados.

Otra de las curiosidades de esta finca es que en el paso cubierto camino a los invernaderos, como arte reivindicativo, se muestran diferentes pinturas del artista urbano-graffitero ejidense Nauni. Pinturas como, por ejemplo, de la película Forrest Gump, cambiando su ‘caja de bombones’ por la frase: La vida es como una caja de verduras orgánicas, nunca se sabe qué sabor puede sorprenderte, o la obra cumbre del Renacimiento florentino de Sandro Botticelli, una alegoría al nacimiento de la primavera, pero versionada.